Según un fallo, la libertad de expresión permite calificar a los Testigos de Jehová como una “secta perjudicial”.

El Tribunal de Primera Instancia e Instrucción 6 de Torrejón de Ardoz ha dictaminado en una sentencia que la libertad de expresión protege a una asociación que ha calificado a los Testigos Cristianos de Jehová de España como una “secta destructiva” y a algunos de sus exmiembros como “víctimas”. Esto se refleja en una sentencia en la que los jueces desestiman la demanda presentada por esta confesión religiosa contra la Asociación Española de Víctimas de Testigos de Jehová.

La demanda se presentó porque la organización consideró que la asociación incluía en sus estatutos “una serie de declaraciones que atentaban contra el honor de toda la confesión religiosa y sus miembros”. La sentencia declara que no se ha violado el derecho al honor al dar mayor importancia a los derechos de libertad de expresión e información.

Asimismo, absuelve a la Asociación Española de Víctimas de Testigos de Jehová de todas las reclamaciones presentadas en su contra y condena a la organización al pago de las costas procesales.

La sentencia señala que las expresiones objeto de esta disputa sobre si la organización es una “secta destructiva” no son insignificantes, ya que “se trata de atribuir graves y serias consecuencias a comportamientos basados en las creencias de la confesión demandante”.

Específicamente menciona “muerte social, ostracismo, trastornos mentales, ideas o actos autolíticos, discriminación, encubrimiento de delitos posibles, omitir tratamientos médicos vitales o comportamiento sectario”, entre otros. A pesar de ello, recalca que esto no implica necesariamente que sean injuriosas, aunque “la confesión religiosa las considere denigrantes e insultantes”.

En su argumento, el juez explica que el objetivo de la asociación no es la exterminación de la confesión religiosa, sino su ajuste “a lo que la asociación considera como normas más justas e informar a aquellos que deseen acercarse sobre las consecuencias negativas que pueden tener en la vida de las personas”.

En cuanto a la calificación de víctimas, el magistrado señala que “muchas personas aseguran haber sufrido muchos daños como resultado de su experiencia como fieles de una confesión religiosa, y prohibir este término en el nombre de la Asociación sería una censura injustificada para estas personas que expresan libremente su opinión basada en experiencias personales”.

Indica que todos los testigos propuestos por la Asociación se consideraban víctimas, y se ha comprobado que al menos, en términos de veracidad, se llevan a cabo prácticas “generalizadas que causan mucho dolor y desestabilizan mentalmente a las personas destinatarias de ellas”, como la expulsión y todo lo que conlleva.

Estas son conductas que causan daño por imprudencia, sin intención dolosa, ya que, como también admitieron los testigos de la parte demandada, la mayoría de las personas las realizan convencidas de que están haciendo lo correcto y son personas buenas”, añade la resolución.

En conclusión, la sentencia establece que si bien “la entidad demandante argumenta que va en contra de su honor, la libertad de aquellos que consideran que han sufrido daños múltiples merece una mayor protección para unirse en una asociación que incorpora la palabra o término ‘víctima’ en su nombre público”.

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