La Virtus Bolonia vence a Al Baskonia debido a la falta de energía en los últimos minutos.

Al Baskonia de Ivanovic le gusta jugar al límite, y no le suele ir mal, pero esta vez le salió cruz en los minutos finales del partido, en los que le faltó fuelle. Recibía al Virtus por el que navegan dos viejos conocidos, el gran capitán Tornike Shengelia, y Achille Polonara, el jugador nacido a orillas del Adriático, torcido durante un par de meses como las torres de Garisenda y Asinelli en Bolonia, a causa de un cáncer testicular, y que todavía con la cabeza monda por la quimioterapia, recibió el homenaje de su antigua afición. Ahí se acabó el momento sentimental del partido, porque después todo fue a cara de perro. Desde el inicio, con el tanteador casi siempre apretado, salvo en los inicios. Se rompió pocas veces.
Fue el acierto de Belinelli, 22 años como profesional le contemplan, el que consiguió desconcertar a los vitorianos en el primer cuarto, que sumó 10 de los 17 primeros puntos de su equipo, para un parcial al final del primer cuarto de 15-24, después de que los vitorianos consiguieran maquillar un poco su pésimo comienzo. A falta de 1,55 para el final de los diez minutos iniciales, ganaba el equipo boloñés por 14 (10-24).
Le costó recuperar al equipo de Ivanovic, pero lo fue haciendo poco a poco, apretando en defensa, sin demasiado acierto en ataque, con porcentajes bajos de tiro. Miller-Mcintyre, como director, pretendía mover a sus compañeros, que a base de sudor consiguieron darle la vuelta al marcador antes del descanso (43-42), gracias, sobre todo, al dominio vitoriano en el rebote ofensivo.
Los italianos siguieron siendo un equipo incómodo en la segunda parte. Pareció agotarse el filón del veterano Belinelli, con menos minutos y menos fuelle, pero a Shengelia no se le acababa. Autor de canastas inverosímiles, una de ellas desde el suelo, no permitió en ningún momento el despegue del Baskonia. La igualdad siguió siendo máxima también durante los últimos diez minutos, como si a los dos equipos les faltara la energía suficiente como para despegarse definitivamente. Con empate en el marcador, a falta de 5,35 para el final, el Baskonia entonó su particular despedida poniéndose por última vez por delante. Un robo de Kotsar puso el marcador 70-68, pero en los minutos siguientes se les apagaron las luces a los vitorianos en ataque. Apenas minuto y medio más tarde, la falta de lucidez de los hombres de Ivanovic a la hora de anotar le dio un vuelco al partido. Con un triple de Hackett, y a 3,07, la Virtus su puso con ocho puntos de diferencia. Al Baskonia no le entraban ni los tiros libres, que podían resultar fundamentales, por mucho que empujara Moneke.
A trancas y barrancas lo intentó el equipo de casa en los instantes finales. Surgió un rayo de esperanza cuando en un arranque de genio, Miller-Mcintyre forzó falta después de canasta y con 81-85, que le podía haber puesto a tiro de un triple cuando restaban 40 segundos, pero el estadounidense falló desde la línea de lanzamientos libres y en la siguiente acción Belinelli, que recuperó el resuello en los últimos minutos, puso orden con un triple para conseguir su mayor anotación en la Euroliga (27 puntos), y romper la magnífica racha del Baskonia, que no tuvo tanta energía como en los envites anteriores para inclinar el partido en los minutos finales.

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