Intel anuncia su plan de expansión de la planta de microchips en Israel como medida para reducir la dependencia estratégica de Asia.

La estrategia de Estados Unidos para reducir su dependencia de China y otros países asiáticos en componentes críticos ha dado un paso más con el anuncio de que Intel invertirá 25.000 millones de dólares en la ampliación de su fábrica de microprocesadores en Israel. Esta inversión se produce después de recibir 3.200 millones de dólares en incentivos del gobierno israelí. El desembolso se utilizará para expandir la planta de Kiryat Gat, al sur de Tel Aviv, como parte de los esfuerzos de Intel por fortalecer su cadena de suministro a nivel mundial y recuperar su posición tecnológica.

Esta ampliación de planta representa la mayor inversión de una empresa internacional en la historia de Israel y se espera que esté operativa en 2028 y se mantenga en funcionamiento al menos hasta 2035. Intel también se ha comprometido a gastar 60.000 millones de shekels (16.600 millones de dólares) con proveedores israelíes durante la próxima década, creando miles de puestos de trabajo. Además, la empresa ya ha invertido más de 50.000 millones de dólares en Israel en los últimos 50 años. Todo esto forma parte de los esfuerzos de Intel por diversificar su producción fuera de Asia y asegurar su cadena de suministro en un contexto de crecientes tensiones geopolíticas.

En 2022, Intel también anunció inversiones por valor de 20.000 millones de dólares en la construcción de dos nuevas plantas de fabricación de chips en Arizona y hasta 90.000 millones de dólares en nuevas fábricas europeas, siendo la más importante la de Magdeburgo, Alemania.

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