“Hit, but not sunk”

En esta semana, el banco estadounidense New York Community Bancorp reveló importantes debilidades en sus controles internos, lo que obligó a una revisión de sus cuentas. Este incidente viene después de un mes en el cual el banco tuvo que aumentar sus provisiones de manera récord debido a posibles incumplimientos en préstamos relacionados con el mercado de oficinas. Esta situación no solo afectó al banco estadounidense, sino que también causó problemas en un pequeño banco alemán, Deutsche Pfandbriefbank, y en otro japonés.

Todo esto nos hace recordar los momentos tumultuosos del año pasado, cuando la Reserva Federal tuvo que intervenir para ayudar a los bancos regionales estadounidenses que estaban sufriendo pérdidas por deudas públicas. A pesar de que cada crisis financiera es única, es válido hacer comparaciones históricas para entender mejor la situación actual y aprender de los errores del pasado.

Los altos costos financieros y los cambios estructurales, como el aumento del teletrabajo, han llevado a una baja ocupación de oficinas y a una disminución de los precios en más del 20% en Estados Unidos y 10% en Europa. Aunque aún no se conoce el alcance total del daño que puede causar el deterioro de estos préstamos, los datos actuales sugieren que la exposición del sector financiero es manejable y que el impacto se concentra en algunas entidades específicas, lo que reduce el riesgo de contagio.

Es notable la diferencia en la exposición a préstamos relacionados con bienes raíces comerciales entre la banca regional estadounidense y los principales bancos americanos. En Europa, la exposición total asciende a alrededor de 1,36 billones de euros, lo que representa el 6,8% del total de préstamos concedidos. Esta exposición varía entre los bancos europeos, destacando la excepción de los bancos alemanes.

En los mercados bursátiles, estas incertidumbres han impactado negativamente en el sector inmobiliario cotizado, con descensos del 40% desde el inicio de las subidas de tipos de interés. Actualmente, el sector inmobiliario en Europa cotiza con descuentos del 30% sobre el valor de sus activos. Sin embargo, estas valoraciones parecen reflejar en gran medida las malas noticias y podrían revertirse si en la segunda mitad del año comienza la reducción de los tipos de interés, lo que facilitaría la financiación y reactivaría el mercado inmobiliario, que aunque tocado, no está hundido.

A pesar de la continuación de la tensión en los mercados, en toda crisis también surgen oportunidades. Aunque el sector inmobiliario de oficinas aún enfrenta presiones, a medio plazo las perspectivas son más prometedoras para aquellos negocios con mayor exposición al sector logístico inmobiliario y centros de datos. Dentro del sector residencial, las viviendas para personas mayores y estudiantes también se perfilan como subsectores con una demanda creciente en los próximos años.

Paulo Gonçalves es analista sénior de estrategia de mercados en Banca March.

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