Hasta el año 2060, se espera que el producto interno bruto per cápita de España se mantenga sin cambios, según la OCDE.

El crecimiento débil es la dirección en la que se encamina el mundo. De acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), la expansión de los próximos años es considerada como “mediocre”, y esta apreciación también es compartida por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Según la OCDE, el ritmo de avance económico en los países del club y del G-20 pasará del 3% anterior a la pandemia al 1,7% en 2060. Esta desaceleración es crucial, ya que el mundo se enfrenta al desafío de eliminar las emisiones contaminantes en 2050. Según la organización con sede en París, la lucha contra la emergencia climática costará aproximadamente el 3,7% del PIB para los países avanzados y el 11% para los emergentes. España, no obstante, no sale bien parada en esta fotografía, ya que su PIB per cápita sufrirá un estancamiento en términos reales en comparación con sus socios de la OCDE durante las próximas décadas.
Este jueves, la OCDE ha publicado su documento de Escenarios a largo plazo, que analiza las tendencias fundamentales de la economía mundial. Y hay cuatro hallazgos destacados —con datos ajustados a poder adquisitivo en dólares de 2015— que resumen las perspectivas globales: uno, China se convertirá en la mayor economía a lo largo del periodo de proyección; dos, los emergentes del G-20 superarán al club de la OCDE a finales de esta década; India superará a la zona euro a principios de los años 2030 y a Estados Unidos a mediados de la década de 2040, e Indonesia superará a Alemania y Japón dentro de diez años. Además, a pesar de que la contribución de los gigantes asiáticos ya domina el crecimiento global, India adelantará a China al contar con una fuerza laboral mucho más joven.
También se esperan cambios dentro de la Unión Europea. En particular, algunos países bálticos y del Este de Europa alcanzarán a sus socios occidentales. Sin embargo, España experimentará un estancamiento en su PIB per cápita en comparación con sus socios de la OCDE. Este seguirá representando aproximadamente el 60% de la riqueza por habitante del conjunto del club, liderado por Luxemburgo e Irlanda. El informe también señala que, en un escenario de políticas constantes, es decir, sin reformas, el mantenimiento de los actuales estándares y prestaciones sociales implicará un aumento de la presión fiscal de 6,2 puntos porcentuales entre 2024 y 2060. En los países de la OCDE, esta proporción podría incluso superar los nueve puntos.
El informe del organismo también incluye los costes de la transición energética. En total, estima que estos representarán aproximadamente el 3,7% del PIB de la OCDE, aunque en las economías emergentes, que dependen más de los combustibles fósiles, el impacto será del 11% del PIB. En el caso de España, el impacto será menor, aproximadamente del 2,13%, similar al coste que deberán asumir Francia (1,57%) y Alemania (2,76%).

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