En Girona comienza la CUP el proceso de renovación con la participación de 650 inscritos, el cual finalizará en junio.

La CUP ha celebrado su congreso en Girona, reafirmando su compromiso de combinar la lucha en las calles y la participación institucional como fundamentos para su proceso de refundación como partido “independentista y socialista”. En el cierre del Congreso Nacional de la CUP, que tuvo lugar en el palacio ferial de Girona y contó con la presencia de más de 650 militantes e independientes, el alcalde de Girona, Lluc Salellas, envió un mensaje optimista a pesar de los malos resultados electorales de la CUP. El debate culminará en una asamblea en junio, donde los miembros votarán la hoja de ruta.
Salellas destacó que en Girona, la CUP pasó del 1% de los votos hace veinte años al 23% obtenido en las últimas elecciones municipales. “El proyecto de unidad popular ha crecido tanto en las calles como en las instituciones. No debemos renunciar a nada, ni a las calles ni a las instituciones, porque nuestro objetivo es la independencia y el socialismo. Intentemos no dejar a nadie atrás”, enfatizó Salellas, quien firmó un manifiesto en noviembre junto a más de cien militantes a favor de una refundación necesaria de la CUP con la ambición de ser una fuerza mayoritaria y de conquista de poder, con voluntad de incidencia y de gobernar siempre que sea posible.
El debate se centró en la movilización, en el papel de la política institucional y en la estrategia futura. Varios diputados y exdiputados participaron en el foro. Bajo el lema “Procés de Garbí”, un grupo promotor elaboró un documento base que analiza los aciertos y errores de la CUP, cuestionando todas las facetas excepto sus cuatro principios: independencia, socialismo, ecología y feminismo. El texto señala que la falta de honestidad en la interpretación del ciclo del 1-O les ha hecho perder apoyos y simpatías.
“Es un punto de partida para tener una CUP fuerte nuevamente, con una propuesta estratégica clara y movilizadora”, afirmó Maria Gordillo, portavoz del grupo promotor. Non Casadevall, otro portavoz, añadió que el proceso no solo se abre por los resultados electorales, sino porque se han bloqueado y cerrado desde arriba todas las propuestas que buscan reformar el Régimen del 78. “Hemos venido a reintroducir el conflicto, porque existe una alternativa para aquellos que no quieren que nada cambie”. “No retrocedemos ni un milímetro ante los proyectos del Hard Rock y el Cuarto Cinturón”, destacó Laure Vega, portavoz del secretariado nacional.
El Congreso no fue el típico congreso de los partidos, ya que solo se debatió y no se votó nada, y los debates fueron muy tranquilos, sin grandes discrepancias entre los participantes. Sin embargo, los anticapitalistas buscan orientar la estrategia y la organización de cara a los próximos años, analizando la coyuntura política y haciendo un balance autocrítico de su trayectoria política desde su fundación hasta ahora. Algunas fuentes sostienen que este congreso es otro intento de la CUP para ampliar su espectro y decidir si apuesta por influir en la gobernabilidad.
Los miembros de la CUP siguen preguntándose cómo compatibilizar el trabajo institucional en parlamentos y ayuntamientos con las luchas sociales en las calles. El debate del sábado se trasladará a las asambleas territoriales de la CUP en el primer trimestre de 2024. El objetivo de los promotores es establecer unas bases ideológicas y organizativas actualizadas y adaptadas a una realidad que ya no es la de 2017, cuando los partidos soberanistas creían que la independencia de Cataluña estaba cerca.

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