En el último momento, Unai Gómez asegura la victoria para el Athletic.

En la última jugada del partido, con el reloj saltando ya hacia el minuto 94, el Athletic logró la victoria con un gol típico del equipo, lleno de furia y determinación. Sandro reclamaba una falta que el árbitro no concedió, Unai Gómez corrió al contraataque, le pasó el balón a Iñaki Williams, exhausto pero aún con lucidez suficiente para centrar al área. Allí, Vallés, quien había sido un héroe durante 93 minutos, rechazó la pelota hacia el punto de penalti y Unai se lanzó de cabeza, con una fe inquebrantable, para rematar a Las Palmas, que sufrió un castigo cruel cuando parecía tener todo bajo control. El Athletic continúa en la lucha, ahora con 35 puntos, comenzando a creer.
El desarrollo de la primera mitad en San Mamés fue similar al del sábado frente al Atlético de Madrid: el Athletic desatado en momentos, numerosas oportunidades para marcar e incluso un penal a favor que Guruzeta estrelló en el cuerpo de Vallés. Solo hubo una diferencia significativa, ya que Las Palmas también tuvo sus momentos, moviendo el balón con criterio y manteniendo en vilo a la afición rojiblanca cuando Martínez Munuera tardó cuatro minutos en estudiar una acción en la que inicialmente señaló penal de Paredes sobre Marvin, pero se retractó después de revisar las imágenes del VAR, lástima que no hubo audio.
Otra vez el marcador en cero al descanso, a pesar de las oportunidades de Iñaki, el pase de la muerte de Yuri que Guruzeta remató fuera y el centro horizontal de Nico en el que el portero y los defensores isleños se enredaron y estuvieron a punto de causar problemas mayores.
También Sancet tuvo su oportunidad en un pase atrás de Iñaki Williams, al igual que Yuri, que remató fuera desde cerca. Por supuesto, no podemos olvidar el penal fallado por Guruzeta, quien había sufrido un agarre evidente por parte de Araujo.
Pero Las Palmas no se amilanó, se desplegó con energía y puso en apuros a los defensores rojiblancos cuando Marvin Park los encaraba, mostrándose decidido cada vez que su equipo tenía el balón en los pies. Sin embargo, a los amarillos les faltó precisión en el remate.
La segunda mitad fue similar, aunque los isleños retrocedieron un poco ante el empuje del Athletic por tierra, mar y aire. Se desplegaron menos, tuvieron una oportunidad que Unai Simón desbarató y cedieron el balón a los hombres de Valverde, quien ajustó su banquillo para aportar frescura al centro del campo. El ingreso de Unai Gómez, desatado, empujó a su equipo hacia adelante. El jugador de Bermeo apareció en el campo con hambre. Robó, distribuyó y proporcionó al Athletic un impulso adicional.
Pero parecía que todo iba a terminar como comenzó hasta que la fe le dio los tres puntos al Athletic en el remate de cabeza que simboliza lo que el equipo rojiblanco ha sido esta temporada. Las Palmas, con una actuación decente, se quedó sin premio.

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