El tribunal supremo establece que las mujeres embarazadas despedidas deberán demostrar la intención detrás de su despido para recibir compensación por daños emocionales.

El Tribunal Supremo respalda que el despido de una trabajadora embarazada sea nulo, pero no avala que dicha nulidad lleve aparejada de forma automática una indemnización por daños morales. Estos solo se indemnizarán si la empleada despedida demuestra que su cese fue motivado por su condición de embarazada. Así lo estipula el Alto Tribunal en una sentencia que determina la nulidad de un despido improcedente de una trabajadora de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) que estaba embarazada, aunque el fallo rechaza que la empleada deba recibir una indemnización por daños morales al no existir indicios de que su cese estuviese causado directamente por el embarazo.

En línea con el criterio de un juzgado de Madrid, que posteriormente fue ratificado por el Tribunal Superior de Justicia, la Sala de lo Social del Supremo confirma la nulidad del despido de esta empleada “por imperativo legal” y obliga a la Federación a readmitirla en las mismas condiciones, según informa la agencia Efe. Sin embargo, además de la nulidad del despido, la trabajadora solicitaba una indemnización adicional por daño moral, petición que el Tribunal Supremo rechaza al considerar que no hay indicios de que su cese “fuese motivado por discriminación por el hecho del embarazo” ni por ninguna otra causa prohibida, ni que implicara una violación de derechos fundamentales.

Según explica la Sala, se ha comprobado que la Federación, que reconoció la improcedencia del despido, “se enteró del embarazo de la trabajadora en el momento de la entrega de la carta de despido y que su despido coincidió con el de otros cinco trabajadores”, por lo que no se percibe un “motivo discriminatorio” que pueda llevar a una indemnización por daño moral. La mujer fue despedida en octubre de 2021 por “disminución continuada y voluntaria del rendimiento normal en su puesto de trabajo” y, según estableció la sentencia de instancia, la trabajadora supo que estaba embarazada “después de que se le entregara la carta de despido”. Por lo tanto, se trata de una nulidad por imperativo legal que se produce debido al embarazo, independientemente de si la demandada lo conocía o no, indica la sentencia.

Según estableció el juzgado de Madrid y recuerda el Supremo, el hecho de declarar nulo un despido por embarazo “no implica automáticamente que este lesione el derecho fundamental a la no discriminación por razón de sexo a efectos de una indemnización”; para ello, “es necesario presentar indicios” que permitan conectar el despido con el embarazo. La sentencia ahora avalada por el Supremo consideró que la RFEF no violó el derecho al respeto a la vida privada y familiar ni el derecho a formar una familia, sino que concluyó que se trataba de un “caso de nulidad por imperativo legal que se produce debido al embarazo”.

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