El gobierno establece igualdad entre el tabaco calentado y el tabaco convencional y prohíbe los aditivos aromatizantes.

El gobierno español ha decidido aplicar las mismas regulaciones al tabaco calentado que al tabaco convencional. Hasta ahora, esta forma de fumar, que solo se comercializa a través de los dispositivos Iqos de Philip Morris, tenía regulaciones más flexibles. Sin embargo, un real decreto aprobado por el Consejo de Ministros prohíbe ahora los aromas en el tabaco calentado y requiere advertencias de los riesgos para la salud en el etiquetado.

Esta medida transpone una regulación de la Unión Europea y entrará en vigor tres meses después de su publicación en el Boletín Oficial del Estado (BOE). A partir de ese momento, los fabricantes no podrán vender tabaco calentado con aromas ni utilizar técnicas para modificar el olor o sabor del producto. Además, los envases deberán incluir imágenes que muestren las consecuencias del tabaco y una advertencia sobre las sustancias cancerígenas en el humo.

Cabe destacar que esta regulación se aplica únicamente al tabaco calentado y no a otras formas de fumar, como los vapeadores. El Ministerio de Sanidad está evaluando la posibilidad de endurecer las regulaciones para estos dispositivos. A diferencia del tabaco calentado, los vapeadores pueden ser vendidos en cualquier comercio y promocionados en festivales o en redes sociales.

Esta tendencia está popularizando el vapeo entre los jóvenes y adolescentes en España. Según la última Encuesta sobre uso de drogas en enseñanzas secundarias (Estudes), el 44% de los adolescentes de entre 14 y 18 años ha probado los cigarrillos electrónicos, más del doble que en 2016. Los expertos advierten que estos dispositivos pueden servir como puerta de entrada al consumo de tabaco.

Los dispositivos de tabaco calentado son más populares que los vapeadores regulados debido a que no emiten humo ni aerosoles. Consisten en dispositivos que calientan tabaco prensado y empapado en propilenglicol y glicerina, y el fumador inhala el vapor resultante.

Aunque las implicaciones en la salud de estos dispositivos aún no están completamente claras, un informe del Ministerio de Sanidad señala que contienen sustancias dañinas y adictivas, como la nicotina, lo que aumenta el riesgo de enfermedades relacionadas con el consumo de tabaco.

Philip Morris, la única empresa que comercializa tabaco calentado en España, asegura que sus productos cumplen con las regulaciones vigentes. Afirman que llevan tiempo preparándose para la prohibición de productos con aroma y que se centran en ofrecer alternativas al cigarrillo que satisfagan las necesidades de los adultos fumadores.

El autor de este artículo es un periodista que colabora con EL PAÍS desde el año 2007 y se especializa en temas sanitarios y de salud. Ha cubierto la pandemia del coronavirus, ha escrito dos libros y ha sido reconocido con algunos premios en su área. Previamente, trabajó en el periodismo local en Andalucía.

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