El Gobierno descarta la posibilidad de canalizar agua del río Ebro para solucionar la crisis de sequía en Barcelona.

El traslado de agua del río Ebro en Tarragona para abastecer a Barcelona y su área metropolitana, después de 36 meses de sequía, “no está bajo consideración”. La portavoz del Gobierno, Patrícia Plaja, ha rechazado rotundamente esta medida controvertida en la región, que varios colegios de ingenieros han propuesto como una idea para el futuro debido al evidente cambio en los patrones de precipitación. Esta medida garantizaría el suministro de agua a los hogares cuando sea imposible hacerlo con las reservas actuales y otros métodos como las plantas de regeneración y desalinización.
“Se ha hablado de la entrada de agua en barcos, pero no de traslados. El trasvase (del Ebro) no está bajo consideración. Lo hemos afirmado de diferentes formas y lo repetiremos cuantas veces sea necesario”, aseguró Plaja en la conferencia de prensa posterior a la reunión semanal del gobierno catalán. Según la portavoz, el agua que eventualmente se necesite será traída de lugares “donde esté disponible” y no se “robará” a nadie.
Las pocas posibilidades de lluvia a corto plazo hacen que la Generalitat, de acuerdo con los parámetros del plan de sequía, declare una emergencia en la cuenca interna del Ter-Llobregat. En esta fase se imponen restricciones en el suministro y es por eso que se le está presionando al gobierno para que explique cómo piensa garantizar el suministro de agua. Aunque las reservas de los embalses están ligeramente por encima del umbral del 16%, que es cuando se decreta la emergencia.
La semana pasada, los colegios de ingenieros hicieron pública su propuesta de construir un conducto de aproximadamente 70 kilómetros para trasladar agua del Ebro a Barcelona. Esto implicaría conectar dos cuencas con administraciones diferentes, la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) y la Agència Catalana del Aigua (ACA). Esta maniobra proporcionaría flexibilidad y resiliencia al sistema, ya que la intensidad de la sequía en la zona de influencia de la CHE ha sido menor que en las cuencas internas. Sin embargo, el tema del trasvase sigue siendo delicado y el gobierno prefiere despejar cualquier duda.

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