Después de unirse a LIV Golf, Jon Rahm es suspendido por el PGA Tour en España.

La marcha de Jon Rahm a LIV Golf, la liga saudí, comienza a tener consecuencias. La primera, la más evidente, ha sido la suspensión del golfista vasco del circuito americano, el PGA Tour, en el que jugaba hasta ahora. Así lo recoge un comunicado enviado a los jugadores. “De acuerdo al reglamento del PGA Tour, se le ha notificado a Jon Rahm que está suspendido y que ya no es elegible para participar en los torneos del PGA Tour tras su asociación con otros torneos no autorizados”, expone el correo que han recibido los golfistas.

Rahm ha desatado un terremoto en el golf mundial tras su fichaje por la liga saudí a cambio de unos 500 millones de dólares entre la cantidad fija que recibirá por su cambio de bando y por los derechos de propiedad del equipo del que será capitán, conjunto que aún no tiene nombre y que debe definir todavía sus otros tres componentes (Tony Finau ha dado portazo a esa posibilidad y se ha comprometido en seguir en el PGA: “No me voy”). La competición comienza su próxima temporada del 2 al 4 de febrero en el campo mexicano de Mayakoba, y consta de otras 11 citas más una final individual y otra por equipos. En total, Rahm tiene previsto a día de hoy disputar esos 14 torneos del circuito saudí más los cuatro grandes, para los que tiene exención: de por vida en el Masters de Augusta por ser campeón, en el US Open hasta 2031 tras conquistarlo hace dos campañas, y en el Open Británico y en el Campeonato de la PGA por cuatro cursos más. El golfista de Barrika pretende también alistarse en el Open de España, perteneciente al circuito europeo, DP World Tour, pero este concurso está ahora en el aire por las sanciones que puedan derivarse de su traspaso. En riesgo están también los Juegos Olímpicos de París si desciende muchos puestos en la clasificación mundial (LIV no puntúa para el ránking) y la próxima edición de la Ryder Cup. Al confirmarse su marcha a LIV, Rahm aseguró que pretende seguir jugando citas de los circuitos americano y europeo, una opción ahora envuelta en muchas dudas.

La guerra en el golf sigue abierta, más cruda todavía tras el bombazo del cambio de chaqueta de Rahm. En ese escenario, el circuito americano y la liga saudí continúan las negociaciones para llegar a un acuerdo de cara a la organización y financiación del deporte. Tras anunciarse un pacto el pasado junio para crear una entidad única y firmar la paz, el límite marcado para una rúbrica es el 31 de diciembre. Mientras, el PGA Tour negocia con un inversor estadounidense, el grupo Strategic Sports Group, para obtener mayores ingresos, en paralelo a las conversaciones con el PIF, el Fondo soberano saudí.

Rahm conquistó cuatro torneos individuales en 2023 (Sentry Tournament of Champions, American Express, Genesis y Masters de Augusta), además de la Ryder con el equipo europeo. Fue su mejor curso en cuanto a resultados y se embolsó 17 millones de euros en premios (recibió además un bonus de otros nueve gracias al programa de impacto de los jugadores, PIP, por su repercusión mediática), su tope desde que pasó a profesional en 2016. Desde entonces ha acumulado 51 millones en ganancias en el PGA Tour. LIV multiplica por 10 esa cantidad por su fichaje. En pleno conflicto por el control del deporte, el vasco declaró su “absoluta lealtad” al circuito americano frente a la liga saudí, un modelo de juego (tres rondas, sin corte, con música en el campo) del que aseguró que “no es golf”, que para él era “cero atractivo” y que ataca “la esencia del deporte”. Tras cambiar de opinión, el español admitió que el dinero había sido un motivo importante para contradecirse y que su motivación es el golf por equipos.

Es redactor en la sección de Deportes. Estudió Comunicación Audiovisual. Trabajó en la delegación de EL PAÍS en Valencia entre 2000 y 2007. Desde entonces, en Madrid. Además de Deportes, también ha trabajado en la edición de América de EL PAÍS.

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