Asier Villalibre aniquila al Alavés con dos golpes letales.

Asier Villalibre hizo caer al equipo al que catapultó a Primera, el Alavés, con dos impactos, uno en cada tiempo, y deja al Athletic en los cuartos de final. Fue una tarea aparentemente fácil para un equipo que va viento en popa. Con la de anoche, el equipo bilbaíno ha ganado ya 24 eliminatorias consecutivas a partido único en las últimas temporadas.

No pasó nada en San Mamés, excepto cosas que solo aprecian los muy observadores, como el desempeño de Beñat Prados, quien en los pocos partidos que Valverde le ha dado como titular ha demostrado maestría en el medio campo. Pero cuando apareció Villalibre, que juega poco pero marca mucho, para recibir un pase de Sancet, hizo un lío y, cuando parecía que no saldría nada de allí, soltó un potente disparo casi sin ángulo que dejó en shock a Sivera.

Casi todo le sale bien al Athletic, incluso en partidos que parecen dormidos, a pesar del susto inicial de Hagi que no tuvo ángulo para rematar y Agirrezabala neutralizó su disparo. Luego, nada, excepto la exhibición de Prados, que limpió el mediocampo. Aunque el Alavés se dejaba dominar, el Athletic no conectaba, a pesar de los esfuerzos de Sancet, quien buscaba el momento perfecto para dar su pase mágico. Lo logró con Villalibre, quien anotó el gol y animó a su equipo, que se volvió más dinámico desde entonces. En los últimos minutos de la primera parte, el Athletic pudo aumentar la ventaja, sobre todo en un pase de Sancet a Berenguer frente a Sivera, que el navarro estrelló en el portero, o en un robo de Villalibre que buscó a Sancet, quien disparó por encima.

Aunque el gol llegó por la izquierda, el Athletic trabajó más la derecha, donde se desplegaba De Marcos. Al filo del descanso, De Marcos llegó hasta el fondo y centró hacia atrás, pero Duarte apareció como salvador. Sin descanso, otro robo de Berenguer acabó en un remate de Muniain, pero la rosca se le abrió demasiado.

El Alavés atacó al comienzo de la segunda mitad, en los momentos más críticos para el Athletic, pero todo le sale bien a Valverde. Alineó a Agirrezabala, titular en la Copa, y el portero donostiarra salvó el empate en dos ocasiones: la primera en un remate de Samu desde muy cerca en el área pequeña, y la segunda en un disparo de Alkain al que voló para despejar.

Parece que el equipo bilbaíno está tocado por una varita mágica. El Alavés intentaba extenderse cuando Berenguer toca la banda y De Marcos, sin dejar que el balón baje, hace un gran pase de cabeza a Villalibre, quien tuvo tiempo para pensar en qué esquina de la portería colocar el remate. Sivera no pudo hacer nada.

Ahora sí terminó el partido, porque aunque quedaban muchos minutos, el Alavés, enfocado en evitar el descenso en la Liga, se rindió definitivamente. Valverde envió a Nico Williams al campo para que estirara las piernas, y los cambios fueron los únicos momentos aplaudidos desde la grada. El Athletic está en los cuartos de final y su afición está feliz, pero no solo por lo de anoche.

Un gol de Larin en el minuto 120 de la prórroga clasificó al Mallorca para los cuartos de final de la Copa y dejó afuera al Tenerife, el último representante de la Segunda División en el torneo copero. El partido fue muy parejo y solo en la última jugada, cuando ya se esperaban los penaltis, el equipo balear encontró premio a su mejor juego en la prórroga. Samu Costa, quien entró en la segunda parte del tiempo añadido de media hora, centró al área, Gio prolongó el balón y Larin realizó un movimiento genial para batir a Tomeu Nadal con su pierna derecha. El portero del Tenerife no pudo hacer nada. Ya había salvado a su equipo en la prórroga con dos grandes paradas antes de los disparos de Abdón Prats y Gio. El Mallorca estará en el bombo en el sorteo de este viernes.

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