Aragonès llama a la oposición a reunirse para encontrar respuestas a la problemática educativa.

Ni la búsqueda de soluciones para revertir el peor resultado de los estudiantes catalanes en la prueba educativa Pisa ha aparcado el duro enfrentamiento entre el Govern y los grupos de la oposición en el Parlament.

El presidente Pere Aragonès ha decidido intervenir este miércoles en el pleno de la Cámara para intentar escenificar la gravedad del momento y transmitir así el mensaje de que el Ejecutivo está sorteando el temporal.

La idea estrella de la intervención era convocar a los grupos de la oposición para intentar buscar una respuesta conjunta, de mirada larga, evitando “electroshocks” y “medidas superficiales”, pero la propuesta ha sido recibida con poco entusiasmo por parte de la oposición.

“Les invito a trabajar conjuntamente desde la exigencia del Govern y la asunción de responsabilidades, pero con voluntad de acuerdo”, ha dicho el presidente, en su primera intervención pública tras conocerse que el resultado de los alumnos catalanes en las pruebas de comprensión lectora, matemáticas y ciencia están por debajo de la media española y de los países de la OCD. Aragonès ha admitido, sin paliativos, que los resultados “son malos” y que “no valen excusas” y que por ello consideraba que tenía que “dar la cara”.

El jefe del Govern ha hecho un llamamiento a la oposición para que no use el revés en los resultados de los estudiantes, los peores desde que en 2023 se hacen las pruebas, para hacer debate político de corto vuelo y de ahí que les convocara a buscar una salida conjunta a través de “un pacto de país”. La base de ese nuevo acuerdo estaría en las conclusiones del debate monográfico sobre educación que se celebró el pasado verano pero fue ahí precisamente donde se hizo evidente uno de los choques con los partidos. Los socialistas y Junts cargaron contra la consejera de Educación, Anna Simó, por presentar medidas sin “consensuarlas” antes con la oposición y que ahora se pidiera “hacer piña”. Simó les ha recordado que precisamente la primera resolución del monográfico era precisamente poner en marcha ese foro.

Toda la oposición ha coincidido en acusar a Aragonès de haber reaccionado con retraso tras trascender los pésimos resultados del Informe Pisa. Salvador Illa, líder del PSC, ha instado al Govern -“Le oímos president tarde y con un punto de precipitación, pero al final le oímos”- a intervenir ya y ha advertido que no es una “opción” no hacer nada. “No más inventos”, ha dicho el líder de la oposición anticipando que irán a la reunión. Albert Batet, de Junts, ha calificado el Informe Pisa de la peor noticia que pueda recibir un país.

Jéssica Albiach, líder de los comunes, ha lamentado “los ocho días” de silencio del Ejecutivo, que achacara el resultado de Pisa a los inmigrantes -“Eso roza la xenofobia”- y ha apuntado temas “tabús”. “Hay una doble red, pública y concertada, que segrega, han sacralizado las pantallas, trabajar por proyectos y competencias. Y han despreciado los libros, estudiar, memorizar y las clases magistrales. Hay que encontrar un equilibrio”, ha afirmado. “Lo que nos pide la comunidad educativa es que no hagamos electrochoques ni medidas superficiales”, ha pedido el presidente. Desde la CUP, el diputado Carles Riera, ha cargado contra “la respuesta errática” dada en un primer momento por Educación, el día 5 de diciembre, sobre los malos resultados: que había una sobre representación de alumnado inmigrante en la prueba de PISA. El Departamento corrigió al día siguiente. Aragonès ha repetido el diagnóstico: la pobreza infantil y la segregación escolar. El popular Alejandro Fernández ha recalcado que el modelo no funciona y ha garantizado que participarán en la mesa.

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