Alex Batty, el joven que realizó una travesía de cuatro noches para huir de la secta a la que pertenecía su madre.

Era un caminante nocturno y dormía durante el día para pasar desapercibido. Se alimentaba de lo que encontraba en los campos y jardines. Llevaba consigo alrededor de 100 euros, pero no tenía un teléfono móvil. Su objetivo era llegar a la ciudad de Toulouse, atravesando las carreteras y caminos de los Pirineos franceses. Desde allí, esperaba poder regresar a su país después de tantos años…

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